martes, 5 de febrero de 2013


Sobre una inscripción del siglo XVII 
La fuerte religiosidad popular durante el siglo XVII  llevó a erigir   cruces a la entrada de los pueblos o frente a ermitas. En algunas ocasiones estas cruces formaban parte de un Vía Crucis.  La inscripción que analizo aquí es un ejemplo de cruz que, por el pedestal que la soportó, tuvo que ser el final de un Vía Sacra.  Corresponde a la Expiración de Jesús, es decir, la duodécima estación y última de un Vía Crucis. Se sabe que en esas fechas, eran doce el número de estaciones y no fue hasta 1731 cuando el Papa Clemente XII  las fijó en catorce.  


Estación 12 de un  Vía Crucis: La Expiración


Posible forma que tendría la  Cruz 
La inscripción, que data de 1685,  formaría parte de un bloque de piedra de 43 por 43 centímetros y de altura 100.  El texto, escrito en caracteres de la letra carolina minúscula y letra romana  mayúscula, está distribuido a lo largo de dieciséis líneas donde aparecen abreviaturas, letras enlazadas y encajadas. También se observa  que el cantero que graba la piedra no hace bien los cálculos de espacio  y debe completar, con letras superpuestas, algunas palabras.   


Según la inscripción, fueron los hermanos del Santo Cristo de la Vía Sacra los promotores de una ermita y los que erigieron el Vía Crucis con la limosna de bienhechores.  El hermano Mayor era Gaspar de Ignacio y el escribano, Bernabé Palomares. La cofradía era la encargada de organizar el vía crucis y también de recorrerlo todos los viernes del año, incluyendo, por supuesto, el Viernes Santo. Su fin esencial era la propagación de la práctica del vía crucis.


La inscripción en una tabla de 75 por 18 centímetros



Mi traducción es:

“Para honra y gloria  de Dios, Nuestro Señor,  y su Bendita Madre, hicieron esta Santa ermita los hermanos del  Santo Cristo de la Vía Sacra, con la limosna de los bienhechores, siendo hermano Mayor Gaspar de Ignacio y escribano Bernabé Palomares, Año de 1685”.
















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