martes, 24 de diciembre de 2019

La Herrería de Serón


La Herrería de Serón 

Una fábrica preindustrial  en El  Valle

In Memoriam
“A  Carmen Cuadrado, cuya fuerza generó mi compromiso”

En junio del año 1492 Serón pasaría a depender  del marquesado de Villena, siendo don Diego López Pacheco y Portocarrero el segundo marqués de Villena y duque de Escalona. Hacía la primera década del siglo XVI, el marqués  obtiene  el privilegio sobre la explotación de los recursos minerales de  Serón y su estado. Esa explotación pasaba por edificar una ferrería hidráulica donde convertir la mena en planchas y láminas de hierro para ser vendidas a los herreros.
Aunque desconocemos la fecha de construcción, un documento de 1574  constata su existencia [1]:

“Tiene el duque de Escalona en la villa de Serón los mineros de donde se saca la mena para fabricar en un edificio de herrerías y casa, que está junto al lugar de Aldeire  y se trae la dicha mena del término de la dicha villa”.

Teniendo en cuenta que hacia final del siglo XV y comienzo del XVI empiezan a usarse, en las ferrerías españolas, artefactos que usaban la fuerza motriz del agua, suponemos que la ferrería de Serón podría estar construida en las primeras décadas del siglo XVI. Los artilugios hidráulicos venían de Vizcaya, de donde se exportaba a Castilla y Andalucía, consiguiendo sustituir los brazos del hombre por un sistema basado en una  rueda hidráulica (con 16 palas)  que movida por el impulso del agua, comunicaba al eje o árbol un movimiento rotatorio que hacía mover el mazo o martinete. Vizcaya también tenía a los mejores maestros tiradores y fundidores del hierro y el marqués no dudó en traer  vizcaínos a la herrería de Serón.  Este es el caso, a principios del siglo XVII, de Andrés de Zabaleta, Domingo de Urrutia  y  Pedro de Vergara.

Entorno de la ferrería y salto de agua hacia la rueda



La fábrica se edificó junto al río que nace en la cara norte de la sierra de Filabres y pasa por los lugares de Aldeire y El Valle, vertiendo sus aguas al río Almanzora a la altura de  la barriada de Los Angostos, en Serón. Este río que hasta esa fecha se conocía como “royo de Aldeire”, empezaría a llamarse  río de la Herrería. Se construyó entre El Valle y Aldeire porque se buscaba también un lugar cercano a las cuevas donde se extraía la mena. Hoy en día, aunque cubierto de maleza, todavía se pueden ver algunos vestigios de la fábrica y de un molino harinero contiguo que se edificó  hacia 1768, aprovechando las instalaciones hidráulicas. Fue edificado por Juan Mata Rubio, vecino de Serón, una vez que la marquesa le concede licencia: “Concedo licencia a Juan Mata Rubio para que edifique un molino harinero en el sitio que llaman el Valle, contiguo a la fábrica de mis herrerías, con censo perpetuo de once  reales de vellón cada año”.

Gran estructura sin identificar 

En 1626 se realizaron obras  importantes en la fábrica. Se construyó un nuevo banzado [2] de argamasa y calicantos; se cubrió y reparó  la casa principal, la carbonera y el almacén de hierros. Se hizo también un  árbol  nuevo y una rueda cerrada de cajones (no de palas). La obra fue adjudicada a Juan González, maestro de albañilería y vecino de Purchena,  por mil ciento noventa ducados.

Los Menaqueros

La mena llegaba a la fábrica ya cocida, mejorando así su calidad. La cocción se realizaba en sencillos hornos construidos cerca de la cueva de extracción. A veces, los  hornos de calcinación  podían tener un diseño más específico, como el que actualmente existe entre el Marchal del Abogado y el Fargalí. El administrador de la herrería era el encargado, en nombre del marqués, de sacar a pública subasta la “postura para la saca, cocción y acarreo”  de la mena a la misma plazoleta de la fábrica.   A los postores encargados de surtir a la fábrica de mena cocida  se les llamaba menaqueros y sólo la podían extraer de aquellas cuevas que se les indicase. Durante gran parte de los siglos XVII y XVIII  se utilizaron los  bancos descubiertos en la Cueva de la “Higuera” y en el Barranco de Liar, siendo hacia mitad del XVIII cuando se empieza a sacar del Barranco del Cántaro, usando pólvora.  La cueva de la Higuera tuvo que ser una de las primeras que se utilizó pues, hacia final del XVIII, aparece con el nombre de “menas viejas”, mientras que a la del barranco de Liar  le llaman  menas nuevas”.


Horno de calcinación cerca de El Fargalí


En 1730, los menaqueros Francisco García, Francisco Torreblanca y Lucas Ruíz, vecinos de Serón,  se obligan   Asensio de Narváez, administrador de la fábrica, a “sacar, quemar, conducir y surtir dicha fábrica durante un año, recibiendo cuatro reales de vellón por cada carga de ocho arrobas bien cocida”.  Se indica también que el cortar la leña necesaria para la cocción es a cuenta de los menaqueros.

Documento de 1730 donde los menaqueros se obligan a surtir de mena cocida a la fábrica de la Herrería

En el año 1733, el encargado de surtir de piezas de madera a la fábrica fue Francisco de Roa, maestro carpintero, quien durante cinco años se comprometió a servir las cuñas, aldabarras [3], juntas para la rueda, cabezales para el árbol, tablones para los fuelles, mango  para la maza y el cepillo para el yunque.  Años más tarde, en 1749, el carpintero  Francisco de Roa  tiene arrendados los dos hornos de pan “cocer” que el marqués siempre tuvo en el pueblo, uno en el barrio de la Umbría, lindando con la calle Real y el otro en el barrio de la Solana.  Por cada uno de ellos tenía que pagar  68 ducados al año. En esa época también existía un tercer horno que pertenecía al Concejo de la villa y que estaba situado junto a  la plaza de la Lonja,  conocida hoy como  plaza de Enmedio.

Inventario en la Herrería 

Terminado el arrendamiento, la  fábrica debía ser entregada  en las mismas condiciones según inventario previo. Para ello, el marqués nombraba  a un maestro de herrería, a un maestro albañil y a un  carpintero para que comprobasen el estado de la fábrica y sus dependencias. Se levantaba documento notarial comprometiéndose el arrendatario a subsanar las deficiencias. En marzo de 1699 se cumple el arrendamiento de Juan Corral y Joseph de Guaza y el documento [4]   empieza así:

En el campo y fábrica de las herrerías que su excelencia el  marqués tiene en el término de esta villa de Serón, el licenciado don Francisco Delgado  y Muñoz, gobernador y justicia mayor de este estado dijo: Que Juan Corral y Joseph de Guaza, vecinos de Serón, han tenido en arrendamiento la fábrica de dichas herrerías en tiempo de cuatro años y al cumplirse hoy el arrendamiento han de entregarse en las mismas condiciones…”

El documento recoge tanto el estado de las fraguas como el de la casa principal  y  sus  dependencias  accesorias.  Se puede leer que:
  •  La fragua de la mano, la que no tiene rueda hidráulica, está corriente y los  fuelles de buena calidad excepto la tobera que falta.
  • La  fragua de estolda  (donde gira la rueda hidráulica)  buena y corriente.
  •  Otra fragua que dicen del “guixo” buena y los fuelles nuevos excepto las armas que están quebrados.
  • Un  yunque bueno, de mejor calidad que el que se le entregó; una palanca y una boga [5].
  • Un par de tenazas de repellar, otras corvas, otras pequeñas, otras para sacar tobera están quebradas.
  • Cuatro cepos, uno rematado.
  • Una medida de carbón.
  • El árbol bueno y con 17 ceños de hierro. La rueda se necesita reparar.
  • La barra de chiflón buena.
  • Dos machos de enderezar  el hierro.
  • Una tapadera de cortar el hierro se ha de aderezar.
  • Una romana que alcanza a 10 arrobas.
  • Un molde de hacer cañones y dos pares de cañones viejos.
  • Una almádena o marro.
  •  Entregan la casa principal con todos sus accesorios  con falta de 700 tejas y 10 fanegas de hierro que se han de echar por la carbonera.
  • Se entregan también las cuatro casas accesorias estando la primera buena y corriente, la segunda quebrada la chimenea y la puerta sin cerradura.  Las otras dos destechadas y sin puerta.

Un yunque junto a algunas rejas


Algunos datos sobre la actividad de la fábrica 

La mayor actividad de la fábrica se produciría durante el siglo XVIII y primer tercio del XIX, empezando a decaer hacia mitad del XIX. Esta decadencia se pone de manifiesto cuando en 1848 la condesa de Montijo y de Miranda acepta la petición que le hace Benito Fernández Rodríguez, su administrador de bienes en Serón, sobre bajar el arrendamiento de la fábrica de de doce mil reales de vellón a nueve mil quinientos cuarenta, por año. La fábrica alargaría su existencia hasta cerca de 1860, estando en funcionamiento más de tres siglos.

Sobre su actividad  se puede decir  que en 1717 salieron para la ciudad de Murcia más de 600 arrobas de hierro laboreado en piezas como  forjas para picos, azadas, almainas (mazo de hierro macizo) y cuñas de distintas dimensiones.  Su destino era la construcción de un nuevo puente sobre el río Segura, sustituyendo al puente medieval que fue destruido en 1701 por una riada. Este puente se conoce hoy como puente de los  Peligros  o puente Viejo.
En mayo se firma el documento, ante el notario de Serón, por el que la fábrica se compromete a servir  las 600 arrobas de hierro ya laboreado.  Parte del documento  indica lo siguiente:
Leandro de Guevara, Francisco Cabezuelo y Josepf de Guara,  arrendatarios  de la fábrica de Herrerías, se obligan a servir a Toribio Martínez de la Vega, vecino de la ciudad de Murcia y maestro de arquitectura,  600 arrobas de hierro a 15 reales y cuartillo la arroba, puesta en dicha ciudad de Murcia, según diseño en madera”.

En las primeras semanas de septiembre de 1730 la fábrica vendió alrededor  de 700 arrobas de hierro al precio de 18 reales cada una. Los compradores son, fundamentalmente, herreros del entorno del valle del Almanzora y sierra de los Filabres: Oria, Tíjola, Somontín, Lúcar, Cúllar (cortijo de las Vertientes), Suflí, Tabernas, Urracal, Antas, Huércal-Overa, Fiñana,…

En la década de los setenta del siglo XVIII, la arroba de hierro se vende entre  22 y 25 reales, un precio similar al que vendía la herrería de Bacares. Hacia final del XVIII y antes de la llegada de los franceses, el precio  oscilaba entre 32 y 40 reales.  Entre 1819 y  1837, los precios se mantenían entre 32 y 36 reales.

Finalmente, indicar que en 1780 se presentó en Serón un maestro de herrero de Cartagena, en representación del Intendente general de Marina,  con el encargo de comprar hierro laboreado, según diseño, de las herrerías de Serón y Bacares. Estas piezas eran muy necesarias para los navíos del arsenal de Cartagena. El administrador de la fábrica de Serón, Fernando Ugarte Barrientos, escribe a la marquesa de Villena informándola del hecho pero, al mismo tiempo, indicándole que el hierro que se obtiene en la fábrica está comprometido ya con las obras del Real Canal del reino de Murcia. Desconocemos la respuesta de la condesa pero seguro primaria la urgencia del arsenal de Cartagena.

Referencias

[1]  Tapia Garrido, J. Ángel: Historia General de Almería y su provincia, tomo VII, p. 116.             Almería, 1989.
[2]  Depósito de agua elevado sobre el nivel de la ferrería, con una altura suficiente para             generar energía que sea capaz de mover la rueda hidráulica.
[3]   Puntal que sostiene el mazo de la ferrería.
[4]   A.H.P. AL., Pr. 4197
[5]   Abrazadera de hierro que va en la parte central del mango del martillo o mazo, dotado         de dos extremos salientes que giran sobre las aldabarras .


Florencio Castaño Iglesias
Julio de 2019

martes, 10 de enero de 2017

La Ermita de Fuencaliente (Serón)

Más de dos siglos de devoción a la Santa Cruz

La villa de Serón (Almería) pasa a formar parte del marquesado de Villena en julio de 1492. En esa época los anejos de Fuencaliente, Huélago y los Angostos ya estaban unidos por sus nacimientos naturales de agua.  En documentos notariales de 1614 encontramos referencias a las tierras de riego de los  pagos de Huélago,  Fuencaliente, Cocaira,  Plazas y  Torrecilla “de la vega” (existió una torre vigía en las proximidades de Los Castaños).
Las crónicas sobre la rebelión morisca en el Valle del Almanzora sitúan a Fuencaliente como lugar dónde las tropas de Don Juan de Austria estuvieron acampadas en 1570, antes de iniciar el ataque para recuperar primero a Serón y después al resto del Rio Almanzora.

Ermita de la Santa Cruz

Hacia el último tercio del siglo XVIII,  la cortijada de Fuencaliente contaba con una población creciente amparada por los nacimientos de agua de El Aljibe y La Cañada, con una cantera de piedra y varias caleras para la producción de cal.
En 1804 los vecinos erigen una capilla en el cerro de Fuencaliente para venerar a la Santa Cruz, siendo bendecida por el padre franciscano Andrés Estébanez, teniente de cura de Serón.
Ante la estrechez de la capilla y para evitar el tener que desplazarse a la parroquia de Serón para asistir a los servicios religiosos, Roque Herrero, Gabriel Bernardino, Josef Checa Mora, Antonio Castaño Pérez, Antonio García Morales, Manuel Castaño Requena, Tomás Guardia, Bonifacio Vega, Antonio Padilla junto con el resto de  vecinos se comprometieron a construir una ermita de mayores dimensiones, acorde con el número de almas de todo el Pago y sus alrededores.  Las obras se terminan a principios de 1807, siendo necesario proceder a bendecirla puesto que la capilla había tenido que ser derribada.
Ermita erigida en 1807  por los vecinos de la Fuencaliente y alrededores
El 6 de junio de 1807, Roque Herrero eleva instancia al obispado de Almería solicitando licencia para la bendición de la ermita. En la  exposición de hechos [1] se indica que:

 “Siendo crecido el número de vecinos en dicho pago y cortijadas inmediatas, a distancia de más de una legua de esta villa, llevados por el espíritu de la Religión y del celo de cumplir con el precepto de oír misa, y movidos de devoción, fabricaron en dicho pago una capilla reducida a sus expensas con la advocación de la Santa Cruz, la que por estrechez no era capaz para dichos vecinos….Todos han manifestado su interés en construir una ermita que corresponda al número de almas que en ella se puedan congregar en el Santo Sacrificio de la misa la cual ha sido construida a toda fuerza y decente“.

El obispado comisiona a Benito Antonio Llorente, presbítero y cura ecónomo de la parroquia de Serón, para que proceda  a su bendición previo  informe sobre la seguridad del edificio y “decencia” en cuanto a su altar y ornamentos. El 12 de diciembre, acompañado de Juan Ximenez, maestro alarife (maestro mayor de obras), realiza el reconocimiento, observando que el edificio está construido “a toda ley, con firmeza, con tejado, e interiormente decente con altar, la imagen de la Santa Cruz y todos los ornamentos y utensilios necesarios para la celebración como Cáliz, manteles, manipulo, casulla, corporales, misal, Amito, Alba, Cíngulo, Estola,… “ 

La ermita es bendecida el 14 de diciembre de 1807 por Benito Antonio Llorente junto Tomás Requena y Francisco Pérez Rubio, díáconos de la parroquia de Serón. Los vecinos se obligan ante Francisco Herrerías, notario de Serón, mediante escritura fechada el 16 de diciembre de 1807 a "tener decente la ermita y arreglar en todas las quiebras y deterioro que tenga en lo natural de su obra y mantener los ornamentos necesarios para celebrar el Santo Sacramento de la misa".

La devoción a la Santa Cruz de Fuencaliente se puede ver en la manda testamentaria de Ana Martínez en 1813:


Transcripción:

Declaro que con permiso de mi marido tengo hecho voto de mandar decir una misa cantada a Nuestra Sra. de los Remedios, patrona de esta villa, una rezada a la Santa Cruz que se venera en la ermita de la Fuencaliente de esta jurisdicción y seis rezadas  a los Santos Mártires de Abla”.

En la actualidad, y en su interior, existen huellas de su pasado. La  pila bautismal  data de 1866 y según consta en la inscripción de su pie fue “COSTEADA POR LOS VECINOS QUE CIRCUNDAN LA ERMITA DE FUENCALIENTE DIRIGIDA POR JOSÉ CASTAÑO MARTÍNEZ Y DIEGO HERRERO”.
Inscripción en el pie de la pila bautismal
En estos años, el coadjutor de la ermita de Fuencaliente era Ángel García Espinar.
En 1868 José Castaño Martínez donaría a la ermita un banco “arca” con la inscripción siguiente:
ESTE ARCA ES DE D. JOSÉ CASTAÑO MARTÍNEZ  P. R. L. C. R. D. SS.
SI EN ALGÚN TIEMPO QUIERA LLEVÁRSELA ÉL O SU FAMILIA NO SE LE PODRÁ IMPEDIR, AÑO DE 1868”.

Parte de la inscripción en el banco-arca de 1868

La llegada del ferrocarril a Serón en 1894 junto al desarrollo minero en Las Menas provoca el aumento considerable de la población en sus barriadas hasta el punto de que en el año 1900, Fuencaliente y La Loma son declaradas parroquias por la diócesis de Almería. 


Florencio Castaño 




[1] A.H.P.A.L. Pr. 4289,  fs. 417-420.

jueves, 7 de enero de 2016

El Abuelo Florencio (1890-1959)

Los Geas, es una pequeña barriada del municipio de Serón (Almería),  muy cerca de Hijate. Aquí vivió, en el último tercio del siglo XIX, el matrimonio Pablo Castaño Castaño y María Castaño Pérez. Aquí nacieron sus hijos Florencio, María, José-Antonio, Magdalena y Enrique Castaño Castaño.

El 23 de febrero de 1890 nacía en Los Geas el niño Antonio Manuel Florencio, mi abuelo. El nombre que inicialmente propone la familia es el de Antonio Manuel pero al inscribirlo se le añade el nombre de Florencio por ser, según el santoral católico, el día de San Florencio. A partir de ese momento, y sobre todo de mayor sería conocido como Florencio, aunque en los documentos oficiales aparece siempre como Antonio Castaño Castaño. Sus abuelos paternos fueron Pedro Castaño Castaño y Antonia Castaño Pérez y sus abuelos maternos Francisco Castaño Pérez y Josefa Pérez Peña.


Florencio en Orán (Argelia), con 44 años
El abuelo se casa en primeras nupcias con Dolores Castaño, natural de Serón. De esta unión nacieron José, Enriqueta, Antonio y Dolores Castaño Castaño. A los pocos meses de nacer su última hija, el abuelo enviuda con 36 años.

Buscando una mejora en las condiciones de vida de su familia se ve obligado a marchar a trabajar a Francia, realizando trabajos públicos en la empresa Sté des Enterprises Limosin de  París durante 1925. También trabajó en la importante empresa de automóviles M. Berliet, en la ciudad francesa de Venissieux, provincia de Ródano. 
Dolores, la primera mujer del abuelo, con sus hijos Enriqueta, Antonio y José

La abuela Emilia

A las 9 de la noche del 11 de diciembre de 1896 nacía en Hijate (Alcóntar) la niña Emilia Leocadia de la Santísima Trinidad, hija de Manuel Pérez Fernández y María Dolores Pérez Pérez. Sus abuelos paternos fueron Juan Pérez Yelamos y Josefa Fernández Bonachela y sus abuelos maternos José Manuel Pérez Yelamos y María Josefa Pérez Domene. Hermanos de la abuela Emilia fueron Ana (tía Anica), Josefa, Misericordia, Claudia y Mercedes.

Con tan solo 22 años, Emilia se casa en primeras nupcias el 17 de junio de 1918 en la iglesia parroquial de Fuencaliente (Serón) con Luis Herrero Corral, de 25 años, vecino de la barriada de Huélago (Serón) y vienen a vivir a la barriada de los Herreros (Serón). El matrimonio tuvo dos hijos: Enrique y Ángel Herrero Pérez. Con 26 años Emilia se queda viuda y sus padres, que viven en Hijate, vienen a los Herreros a cuidar de Enrique y Ángel mientras la abuela Emilia se busca la vida comprando pan en Serón y vendiéndolo por los cortijos. Trabaja también en el Casino de Serón, que por aquel entonces tenía una gran actividad debido al esplendor de las minas de hierro de Las Menas. De ahí pasa a trabajar a la casa del ingeniero de Menas (ingleses).


El matrimonio Florencio y Emilia

Florencio tenía 37 años cuando se casa, en segundas nupcias con  Emilia  (de 31 años) en la iglesia de Hijate, el 9 de diciembre de 1927, ante el presbítero D. Manuel Díaz Cordobés.


Emilia y Florencio
La nueva pareja tuvo dos hijos: Manuel y Florencio Castaño Pérez (mi padre). En la casa de los Geas pasaron a convivir ocho hijos: José, Enriqueta, Antonio, Dolores, Enrique, Ángel, Manuel y Florencio. 


El abuelo Florencio tuvo que salir de nuevo a trabajar al extranjero. Durante el año 1931 realiza trabajos públicos en la compañía Blondet-Saint Paul de Lyon. Durante los años 1933-1935 trabajó en Perpiñán (Francia). Sus últimas salidas fueron a la ciudad argelina de Orán, en aquél entonces bajo protectorado francés.
Documento que acredita el paso del abuelo por Orán


El abuelo fallece el 11 de octubre de 1959 y Emilia el 13 de enero de 1981 ambos en los Geas, descansando en el cementerio de Hijate.

Dolores Castaño Castaño y Florencio Castaño Pérez, hijos de Florencio

Florencio Castaño 
Enero, 2016.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Cruz Blanca

Un paraje a mitad de camino entre Serón y Tíjola


Durante el siglo XVII la diócesis de Almería estuvo estructurada en seis vicarias. Una de ellas era la vicaría de Serón  que incluía, entre otras villas y lugares, a Tíjola, Armuña y Bayarque.  El paraje conocido como Cruz Blanca, perteneciente al término municipal de Tíjola, debe su nombre a una cruz de mármol blanco de Macael que fue mandada poner, entre 1634 y 1638, por el Doctor Thomas Marín de Arriola, vicario de Serón desde 1622 hasta 1640.

Rúbrica de Thomas Marín de Arriola
Thomas Marín era natural de Tíjola y obtiene el título de Comisario del Santo Oficio de la Inquisición en 1625, siendo un gran devoto de la Santa Cruz. En 1633, coincidiendo con la reconstrucción del templo parroquial de Serón, encarga varías cruces de mármol en pedestal a Domingo Tiseras, cantero de Macael. Una de ellas manda colocarla a “mitad de camino” entre Serón y Tíjola.  Así se desprende de la Memoria perpetua que dejó fundada en su testamento[1], otorgado el 4 de diciembre de 1640, ante el escribano público de Serón. 

“Quiero y es mi voluntad por la devoción que tengo a la Santa Cruz, todos los años en la víspera de la Santa Cruz de mayo, vayan a la cruz que yo he puesto de mármol en la mitad la legua que hay desde esta villa (Serón) a Tijola, los dos beneficiados de esta villa y su sacristán y los beneficiados de Tíjola y sacristán y digan  vísperas solemnes y luego al día siguiente, en sus iglesias, los dichos beneficiados digan una misa cantada a la Santa Cruz con un responso por mi ánima y se le den de limosna, por la ida y vuelta y la misa, a cada beneficiado dos ducados y cada sacristán un ducado de limosna”.

La Cruz de Mayo estaría ubicada en las proximidades de la actual ermita de San Isidro (1957). Desde ese momento, el paraje empieza a ser identificado con la Cruz y referenciado en términos de cruz “blanca”. 

Ermita de San Isidro en la barriada de Cruz Blanca-Villegas-Los Porteros

La cruz tuvo que ser muy parecida a la que actualmente se encuentra frente a la ermita de Nuestra Señora del Socorro, en Tíjola.

La transcripción del  texto que aparece en su pedestal es:

 “ESTA CRUZ MANDO/ HACER EL DOCTOR/ THOMAS MARIN DE/ ARRIOLA NATURAL/ DE TIJOLA  COMISARIO DEL SANTO OFICIO DE LA INQUI/ SICION BENEFICIA/DO Y VICARIO DE LA/ VILLA DE SERON/ CON LAS DEMAS DE / SU PARTIDO. / AÑO DE 1634.

Florencio Castaño



[1] AHPAL  Pr. 4152.

sábado, 2 de mayo de 2015

San Marcos y Nuestra Señora de la Cabeza

Protectores de los labradores y ganaderos de Serón (Almería)

Con el reparto de tierras realizado en Serón hacia 1572, llegan  varios contingentes de labradores que conocedores de las penurias del campo, junto con las incertidumbres de la naturaleza, eligen a San Marcos como su “Señor” y protector de las cosechas. En pago a su protección, el gremio de los labradores decide construirle una ermita para celebrarle, en su día, una fiesta de misa y procesión. Para ello, reservan un bancal en el pago del Olivar, en las proximidades del camino real hacia Tíjola. Desde ese momento, el paraje se identifica con San Marcos y empieza así a ser referenciado: “…camino de San Marcos”, “calle pública que sale de la villa y va a San Marcos”, “cañada de San Marcos”…
San Marcos, protector de los labradores de Serón desde final del siglo XVI
San Marcos en su ermita

En 1606 ya se pensaba en hacerle la ermita pues en documentos testamentarios, aparecen donaciones para la obra del “Señor” San Marcos y para la celebración de su fiesta  en la ermita de la Virgen de los Remedios.  La construcción se prolongó, pese al esfuerzo del vecindario, pues en 1619 la cofradía de San Marcos continuaba recibiendo donaciones para la “obra”. Con la llegada a la vicaría de Serón del doctor Thomas Marín de Arriola, hecho que se produce hacia 1621-22, la construcción de la ermita toma un nuevo impulso y en 1626 ya estaba construida. Ello se deduce del documento[1] de venta ante el escribano público de Serón de fecha 20 de marzo, por el que  “Juan de la Eras compra un bancal de suerte que está en la huerta de esta villa debajo de la ermita del Señor San Marcos, con cinco nogueras y dos morales…”


La ermita de la Virgen de la Cabeza

Otro gremio importante a principios del siglo XVII fue el de los ganaderos, que en  1618 ya había constituido su  cofradía, la de la Virgen de la Cabeza. Su fundador fue Pedro Baillo, hijo de Pedro Baillo el viejo y yerno de Sebastián de  Bico.  Pedro Baillo el viejo, herrero de profesión, tenía una fragua (“fragua de Pedro Baillo”) situada “en la calle pública que sube de la plaza principal (plaza de Enmedio) a la ermita de los Remedios”. La fragua estaría en la actual calle Real, a la altura de los números 116-118 donde se inicia la cuesta que desde final del XVII empezó a conocerse como “cuesta Baillo”.

Ermita de la Virgen de la Cabeza, construida por los ganaderos de Serón hacia 1625

La ermita de Nuestra Señora de la Cabeza tuvo que construirse hacia 1625. Así se deduce de la Fundación de Memoria[2] que realiza Francisco Ramospor devoción a la Virgen de la Cabeza, ante el escribano público de Serón el dos de febrero de 1626, estando presente  el vicario de Serón, Thomas Marín de Arriola. En ella se indica que:
Por la devoción que los vecinos de Serón han tenido y tienen, principalmente los ganaderos, a Nuestra Señora de la Cabeza, le han fundado su cofradía y edificado los dichos ganaderos una ermita en el pinar del Chanco donde se ha de traer y poner la imagen de Nuestra Señora de la Cabeza.”
Más adelante, se dice: “Estoy haciendo vida de ermitaño en la dicha ermita y para que haya más devoción y se celebre su fiesta en cada año que es el último domingo de abril, fundo la memoria con la condición de hacer una procesión alrededor de la ermita llevando a la imagen de Nuestra Señora en ella y decir una misa cantada en la ermita con sus vestuarios de diáconos”.

La Memoria impone también que el mayordomo de la cofradía y ermita ha de ser ganadero, por ser ellos los fundadores. Para constituir la Memoria y pagar la celebración de la fiesta a los beneficiados de Serón, Francisco Ramos entregó 42 ducados a Pedro López Serrano, mayordomo de la cofradía de la Virgen de la Cabeza.

En la construcción de la ermita intervino Pedro González, maestro de albañilería y Domingo de Campos, carpintero y cofrade de la Virgen d la Cabeza. Esto se deduce de la lectura del testamento  de Pedro López Serrano, realizado en el año 1629.
“Debo a Pedro González por la obra de la ermita un ducado al día, se pague de la limosna. De la cofradía se pague a Domingo de Campos, carpintero, para que acabe la obra conforme a contrato”.

Era tal la devoción a la Virgen de la Cabeza que el 28 de abril de 1630 se celebró un asiento[3] de las cofradías de la ermita de la Virgen de la Cabeza con Bacares y Bayarque y capitularon en relación a su fiesta y sobre sacar la imagen y recorrido por Serón, Bacares y Bayarque.


[1] AHPAL, Pr. 4140, f. 137.
[2] AHPAL, Pr. 4140, fs. 49.
[3] AHPAL, Pr. 4144, fs. 137-138.



sábado, 4 de abril de 2015

Nuestra Señora de los Remedios, patrona de Serón (Almería) 
Más de cuatro siglos en su Ermita 

La devoción en España hacia la Virgen del Remedio o de los Remedios, viene manifestándose con gran arraigo desde el siglo XVI,  donde gran cantidad de Parroquias, Ermitas, Conventos, Cofradías y Hermandades llevan su nombre.  La Orden de la Santísima Trinidad (trinitarios) ha venerado con especial devoción, desde su origen,  a Nuestra Señora del Remedio. Uno de los lugartenientes que acompañó a don Juan de Austria tanto en la rebelión morisca en el Rio Almanzora (1570)  como en la batalla de Lepanto (1571), fue don Miguel de Moncada, patrón del Convento trinitario “Nuestra Señora del Remedio”, de Valencia.  En octubre de 1571, momentos antes de comenzar la batalla de Lepanto contra los turcos,  don Juan de Austria invocó a la Virgen del Remedio por indicación de Miguel de Moncada. Estos hechos me inducen a conjeturar que Serón  pudo unirse a esta devoción mariana desde estas fechas, donde es probable que las tropas de don Juan de Austria dejaran una imagen de la Virgen del Remedio para protección de los seronenses. Aunque es sólo una conjetura, no hay que olvidar que en los duros enfrentamientos que se produjeron en Serón, resultó herido de muerte don Luís de Quijada, salvando “milagrosamente” la vida don Juan de Austria. 

Imagen de Nuestra Señora de los Remedios
La Virgen de los Remedios tuvo que compartir su culto con otras advocaciones marianas, fundamentalmente con la Virgen del Rosario , San Marcos y la Virgen de la Cabeza del Monte.  También con la Virgen del Carmen, Virgen de los Dolores, San Cleofás y San Antonio de Padua. Desde principios del siglo XVII tenemos constancia de cuatro cofradías en Serón: Nuestra Señora del Rosario, del Remedio,  Santísimo Sacramento y Ánimas Benditas del Purgatorio.  También existía la cofradía de la Virgen de la Cabeza del Monte, siendo venerada en su ermita. Esta cofradía, constituida por los ganaderos de Serón, estaba vinculada a otras  de pueblos colindantes como Bacares y Bayarque.

Después de la expulsión de los moriscos de la cuenca del Almanzora, la villa de Serón se repuebla en 1572 con cristianos viejos y pobladores nuevos que llegan, fundamentalmente, desde distintos territorios del marqués de Villena como es el caso de Velasco Carrillo Coello, natural de Alarcón (Cuenca), llegando a ser gobernador y alcaide de Serón. Nuevos vecinos son también el matrimonio  Diego de Aponse y Ana Sánchez, naturales de Santa Cruz de la Zarza (Toledo). Para la fábrica de las herrerías, en el Valle, el marqués se trae a dos vizcaínos, Andrés de Zabaleta y a León de Amigo, oficial y maestro de herrerías.

Con los datos históricos que aporto y que dedico a todas las Remedios,  especialmente a mi abuela, madre, hermana y sobrina, quiero aproximarme a los siglos XVII y XVIII para poner de manifiesto que la Virgen de los Remedios  lleva protegiendo a los seronenses, desde su ermita, más de cuatro siglos, alcanzando el rango de Patrona  antes de 1725.


La Ermita de Nuestra Señora de los Remedios

De las distintas declaraciones recogidas en el libro de Gil Albarracín[1] sabemos que hacia final del siglo XVI los vecinos de Serón levantan una pequeña ermita para celebrar los oficios religiosos ya que el templo parroquial se encuentra en ruinas, casi en el suelo. En enero de 1606 el vicario y beneficiado de Serón, Luís Aguilar de Oliver, firma un documento[2] ante Juan Bautista Guevara, escribano público de Serón, del cual se deduce que la ermita tuvo que erigirse en honor a la Virgen de los Remedios. El texto comienza de la siguiente forma: “Estando en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios en la villa de Serón, viernes a seis días del mes de enero de 1606…”


Documento firmado en 1606 por el vicario de Serón, Luís Aguilar de Oliver
Esta ermita serviría de iglesia parroquial durante más de tres décadas, concretamente hasta final de 1632, fecha en la que se termina de levantar el actual templo parroquial. Su ubicación fue fuera del recinto de la villa, al otro lado de la denominada "puerta de Almería",  puerta fin de pueblo que era la salida de la villa hacia los molinos harineros de la ribera del Bolonor y el camino de Almería, es decir, en la actual plaza de Los Remedios..
Así lo confirma el documento[3] de venta, fechado en 1615, donde Andrés de Aznar vende a Pedro López un trozo de tierra  con seis morales que él tiene encima del camino que va a Almería, a espaldas de la ermita”.

Lo confirma también el documento[4] de venta fechado el  21 de septiembre de 1618, donde el vecino de Serón, Gabriel Guerra, vende a Agustín Rodríguez una “casa de morada con un pedazo de huerto que tiene junto al mismo, en esta villa, linde la puerta, la plaza de la ermita y casa de Pedro Belez y el camino que va a Bononor.”

Más descripciones se pueden ver en otro documento[5] de 1633, donde Cristóbal de Quesada vende a Francisco López Valero, vecino  de la villa de Serón, “una casa de morada que el tiene en la plaza de Nuestra Señora de los Remedios que linda con casa de Pedro Baillo”. Más adelante  se indica que la casa está “a orilla de la plaza de la ermita de Nuestra Señora de los Remedios”. 


Ermita de Nuestra Señora de los Remedios
Según Francisco Cuadrado la actual plaza de Los Remedios fue un cementerio morisco, antes mudéjar y antes árabe, que fue dotado de una pequeña iglesia-ermita para sacralizarlo.  Con la  ermita en este lugar, se resolvían dos problemas: el culto religioso y el de los enterramientos. No hay que olvidar que la tradición cristiana en España (hasta comienzos del siglo XIX)  era el de enterrar a los difuntos dentro de las iglesias y en sus revellines. En el caso de Serón, su iglesia estaba caída y en su revellín no había más espacio para ello. La evidencia de estos enterramientos en la ermita se conoce por las obras que se llevaron a cabo en la década de 1970, donde tanto en la plaza como dentro de la ermita aparecieron cientos de esqueletos.

Su festividad siempre ha sido el 15 de Agosto
La escritura [6] de fundación de la Hermandad del Entierro de Cristo, llevada a cabo en Serón el 5 de marzo de 1633, recoge el acuerdo de los “hermanos” para trasladar la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora al último domingo de septiembre,  puesto que: “en el día de Nuestra Señora se hace la fiesta en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios de esta villa…”

Otro documento que pone de manifiesto la festividad de la Virgen lo tenemos en el documento [7] sobre fianza de cárcel, fechado en septiembre de 1797, donde se indica: “…Ignacio de Ortega, de esta vecindad, está preso en esta Real cárcel por la extracción del tambor en la Procesión de Nuestra Señora el día 15 del pasado Agosto”.


Patrona de Serón desde antes de 1725
Aunque está claro que la Virgen de los Remedios lleva protegiendo a los seronenses más de cuatro siglos, quedaría por datar en qué momento adquiere el rango de Patrona.  En 1760 ya lo era, lo confirma el testamento [8] que Francisca Ximenez Ortíz, vecina de Serón, realiza el uno de abril ante el escribano público Sr. González Jorquera. Francisca declara: “Tengo hecha promesa de hacer una cabeza de ceras al Señor San Cleofás  que se venera en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, Patrona de esta villa y no la he cumplido”.



En 1725, el  testamento [9] de Petronila Fernández, vecina de Serón,  recoge:
“…se diga una misa rezada a Nuestra Señora de los Remedios patrona de esta villa, la cual limosna se pague de mis bienes cuando muera”. 

 Florencio Castaño 


Referencias.
[1] Gil Albarracín, A. (1995) El templo parroquial de Serón en los territorios almerienses del marqués de Villena.
[2] AHPA, Pr-4123.
[3] AHPA, P-4132,  f. 178
[4] AHPA, Pr-4134, f. 498.
[5] AHPA, Pr1-4147, fs. 117-119.
[6] AHPA. Pr. 4147.
[7] AHPA. Pr. 4279.
[8] AHPA. Pr. 4157
[9] AHPA, P-4209,  f. 91v.